La temporada ciclista del año 1971 estaba siendo un tanto decepcionante para el equipo Kas. Tras haberse reforzado con las incorporaciones de Txomin Perurena y José Manuel Fuente las victorias seguían sin llegar y 1971 parecía que iba a llevar el camino de las dos temporadas anteriores, también flojas a nivel de resultados.
Durante el inicio de la Vuelta a España las críticas arreciaron contra el equipo de Langarica y precisamente la Vuelta no fue el bálsamo que el equipo necesitaba, ya que la actuación del equipo fue lamentable: una sola victoria de etapa, la ganada por Linares en la contra reloj de Bilbao, el ciclista mejor clasificado en la general fue Perurena en el puesto décimo sexto a 10:28 de Bracke y el Kas finalizó sexto en la clasificación por equipos. Fuente, la promesa fichada del Karpy finalizó en el puesto 54 de 68, a 54:17 del ganador y, salvo en la etapa de la sierra madrileña, en el resto de la Vuelta ni se le vio.
Cuenta Colás, un ciclista aficionado asturiano vecino de Limanes, el pueblo del Tarangu, que tras finalizar la Vuelta Fuente fue a visitarlo al hospital de Segovia, donde se encontraba hospitalizado tras una caída en una carrera por los puertos de la Sierra madrileña. El Tarangu estaba hundido, abatido y le dijo: “no me llevan al Giro, no ando ni para atrás, termino las etapas porque Dios me ayuda. No valgo ni para trabajar 50 Km”.
Las consecuencias de la nefasta temporada del Tarangu no tardaron en llegar y el bueno de Jose Manuel se encontraba al final de la Vuelta con pie y medio fuera del equipo Kas. Su presencia en el equipo del Giro estaba descartada y su salida del Kas a final de temporada estaba casi asegurada. Una lesión a última hora de Gabriel Mascaró y la escasez de ciclistas en el equipo para disputar el compromiso del Giro dio un cambio radical en el futuro del Tarangu. Langarica se vio obligado a incorporarlo en sustitución de Mascaró y finalmente fue de la partida.

En un ambiente de decepción y frustración se presentan los integrantes del equipo Kas en Lecce, al sur de Italia, para disputar la 54 edición del Giro de Italia, marcada por la ausencia de Merckx y con los italianos Gimondi, Motta y Bitossi como favoritos al triunfo. Tal era la situación de Fuente en el equipo que el propio Langarica no paraba de decir a sus próximos que se iba a presentar en el Giro con nueve ciclistas y un cicloturista, en claro menosprecio hacia la figura del Tarangu.
Pero con la llegada de la montaña a los Apeninos la actitud y el rendimiento del equipo Kas sufren un giro de 180 grados. Vicente López Carril se impone en el Gran Sasso d’Italia y al día siguiente es Txomin Perurena quien se impone en Orvieto. Con dos triunfos de etapa el equipo Kas se sentía más liberado, sobre todo después de la aciaga Vuelta a España; además Galdos se encontraba en buena posición para disputar la clasificación general y éste era otro aliciente positivo para el equipo.
Jose Manuel Fuente a nivel personal no tenía muchos motivos para sentirse a gusto. Cuestionado y con pie y medio fuera del equipo, necesitaba una victoria de etapa más que ninguno de sus compañeros ya que su futuro en el Kas estaba en juego. Al igual que en la Vuelta, su puesto en la general era un tanto deprimente: 70º a 1 hora 7 minutos, siendo el último clasificado de los miembros de su equipo.
La décima etapa entre Forte dei Marmi y Pian del Falco era una magnífica oportunidad para dejarse ver: llegada en alto después de una dura jornada con tres puertos de montaña, dos de ellos de primera categoría.
En el kilómetro 55 de etapa, cuando todavía faltaban 68 para la meta, Fuente no se aguanta más y ataca en la cabeza del pelotón. Ni siquiera esperó a las primeras rampas del Passo delle Radici, una larga ascensión de más de treinta kilómetros pero de suaves rampas que se eleva hasta los 1530 metros. Su ataque sirvió de aliento a otros aventureros que, muy alejados en la general, buscaban la victoria de etapa. Fuente corona en primer lugar el puerto en compañía de Farisato, a 30 segundos pasaba su compañero Gandarias, mientras que el pelotón lo hacía a 1:40.
En el descenso se produce un reagrupamiento de diez ciclistas entre los que también estaban sus compañeros de equipo Gandarias y Uribezubía. La diferencia de este grupo respecto el gran pelotón llegó hasta los tres minutos para posteriormente verse reducida hasta 1:40 en la localidad de Sestola, lugar de inicio de la corta pero dura ascensión a Pian del Falco. Se trata de una ascensión de tan solo 3,5 kilómetros al 9 % de desnivel, ideal para escaladores explosivos y de raza como el Tarangu.
Los hombres del Kas, mayoritarios en la escapada, asumen el mando en la subida, siendo el sacrificado para sus compañeros Uribezubía. El primer ataque serio lo protagoniza Andrés Gandarias, quizás también el ciclista más vigilado y peligroso para llevarse la victoria de etapa si nos atenemos a su palmarés y veteranía.

El trabajo de desgaste de Uribezubía primero y de Gandarias después lo aprovecha el Tarangu, que comienza a deslumbrar con arrancadas secas que van minando las fuerzas de sus compañeros de escapada y van dejando cada vez menos unidades en cabeza. A un kilómetro de meta ya solo quedan en cabeza Fuente, haciendo todo el trabajo, Farisato y Erik Pettersson. Otro hachazo del ciclista asturiano deja descolgado al sueco y el definitivo, a 500 metros de la meta, deja en solitario a Fuente y le permite conseguir su primera victoria como ciclista del equipo Kas en el mejor escenario posible y cuando más lo necesitaba. Por detrás van llegando a poca distancia los compañeros de escapada, mientras que el pelotón, encabezado por Motta y Gimondi, lo hace a 2:30. Fuente se colocaba además como líder de la montaña, un premio extra al buen trabajo realizado.
El epílogo de esa etapa lo contó Andrés Gandarias para el libro El Tarangu: “Cuando Langarica llegó a la meta se fue a abrazar al Tarangu, pero éste con dos huevos lo rechazó y le dijo que él solo abraza a los que le ayudaron a ganar la etapa, o sea a Katarrín (Uribezubía) y a mí. Esa fue la venganza del Tarangu por llamarle cicloturista”.
Bibliografía: Libro El Tarangu
Fotos: Gazzetta dello Sport

