Antonio Menéndez. Fuerza, coraje y carácter

En 1974 se produjo un hito en la historia del ciclismo, un caso único que todavía, 50 años después, sigue sin repetirse: Un mismo equipo ganaba en el mismo año la clasificación por equipos del Tour, del Giro y de la Vuelta. Me estoy refiriendo al equipo ciclista Kas. Tres asturianos formaban parte de aquel formidable equipo: José Manuel Fuente Lavandera, Vicente López Carril y Antonio Menéndez González.

La figura de Antonio Menéndez quizás haya estado un tanto eclipsada ante la grandeza del Tarangu y Carril, sin embargo en fuerza, entrega y capacidad de sacrificio era un número uno en el equipo.

Antonio Menéndez nació en San Pedro de Coliema, Cangas de Narcea (Asturias) en 1946. A los diez años sus padres se trasladaron a la parroquia de Granda en Gijón y es aquí donde se formó como ciclista. Debutó en profesionales en el año 1970 en las filas del equipo Karpy después de cuatro años de aficionado en los equipos Horno San José, Corisa y Refrescos Fria.

Entre escapadas y trabajos para sus jefes de equipo transcurrió su dilatada carrera profesional (1970-1979). En una ocasión en la Vuelta a Guatemala una de sus escapadas terminó en victoria pero perfectamente pudo haber terminado de forma trágica ya que un nativo le salió al paso con una botella en la mano para agredirle o quizás robarle. Menos mal que el policía que abría la carrera reaccionó rápido para evitar la agresión. Como decía el bueno de Menéndez: “Menos mal, sino igual me mata.”

Su escapada más famosa le deparó un record que todavía mantiene: la escapada más larga con victoria de la historia del Giro, 222 Km entre Terni y Gabicce Mare. Una victoria que le dedicó a su compañero de equipo, Santisteban, tristemente fallecido en la primera etapa de aquel Giro.

Fue el principal escudero del Tarangu en la Vuelta a España de 1974 con dos etapas memorables que a la postre fueron claves en el devenir de la carrera: Naranco  y Arrate. El día del Naranco tuvo trabajo a destajo, primero en la Robla para intentar dar caza al grupo de Agostinho, después en el Padrún, intentando endurecer la carrera para castigar al equipo de Ocaña, a continuación en la Manzaneda, donde se unió a Lasa y Fuente para distanciar a Ocaña y para terminar todavía tuvo fuerza para hacerle media subida al Naranco al Tarangu. No es de extrañar que Fuente le animara a seguirle la rueda para que Antonio se llevase la etapa del Naranco en agradecimiento a su portentosa etapa. Finalmente, como todo el mundo sabe, Menéndez, con el trabajo cumplido, le dijo a Fuente que se dejase de tonterías si quería ganar la Vuelta. Con todo Menéndez todavía hizo segundo en la cima del Naranco.

Como excelente gregrario que era, sabía que muchas veces después de cumplir con el trabajo había que continuar lo más cerca posible de tu jefe de filas, nunca había que relajarse. Ese instinto de continuar y no dejarse ir salvó al Tarangu en el descenso de Elgueta al cederle Menéndez su bicicleta tras la caída de Fuente. La ventaja final de once segundos sobre Agostinho pudo haber estado en muchas situaciones de carrera, y entre ellas ésta del descenso de Elgueta camino de Arrate.

La Vuelta Asturias de 1974 fue una de sus mejores actuaciones en una vuelta por etapas. Ganó dos etapas además de la contrareloj por equipos, fue tercero en otras dos y se adjudicó la clasificación de la montaña en dura rivalidad con Balagué. Sin lugar a dudas fue el más fuerte de aquella edición, sin embargo la situación de carrera y la estrategia del equipo Kas hizo que el vencedor final de aquella edición fuera su compañero Santisteban. Tiene además el honor de ser el ciclista asturiano con más victorias de etapa en la Vuelta Asturias (cinco en total, tres como aficionado y dos como profesional). Antonio es uno de los ciclistas imprescindibles del ciclismo asturiano.

Foto: Santiago García López

Siempre entregado al trabajo de su equipo, al apoyo de sus compañeros y a pesar de todo labró un importante palmarés con victorias muy importantes y grandes puestos. Suyo tuvo que ser el Campeonato de España de 1978 celebrado en Caboalles de Abajo. Sencillamente hizo una carrera impresionante, de fuerza, de coraje y de carácter. Estuvo siempre en cabeza, primero con Heredia, después con Suarez Cueva y luego con Alfonsel. Incomprensiblemente su equipo le mandó parar y a pesar de todo disputó el sprint, se vio cerrado por un compañero y entró tercero en meta, medalla de bronce. Tras cruzar la meta rompió a llorar: “No confiaron en mi”, dijo.

Con 78 años recién cumplidos Antonio continúa subido a la bicicleta. Sale con sus compañeros de la Peña Ciclista los Tres, una peña fundada en 1972 en honor a Fuente, Carril y Menéndez.  Ellos son los que disfrutan ahora rodando a diario con uno de los grandes ciclistas del mítico equipo Kas que en 1974 logró un éxito que aún hoy perdura.

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