El 22 de noviembre de 2025 se van a cumplir 100 años del nacimiento de la Vuelta Asturias, una prueba ciclista que se estuvo fraguando durante 17 años, desde que los hermanos Marceliano y Jesús de la Cuesta tomaran parte en la primera vuelta ciclista por etapas disputada en España: La Vuelta a Tarragona de 1908.
A su regreso de Tarragona Marceliano y Jesús, desde el Club Ciclista Gijonés, se pusieron manos a la obra para repetir su experiencia por tierras catalanas, pero siendo ellos los organizadores de la que iba a ser la primera edición de la Vuelta Asturias. Todo estaba preparado en 1909 y la prensa local (La Prensa y El Noroeste) informaban del nacimiento de una prueba ciclista denominada Vuelta Ciclista a la Provincia de Asturias. 470 kilómetros a recorrer en cuatro etapas: Gijón-Llanes; Llanes-Oviedo; Oviedo-Luarca y Luarca-Gijón. La organización iba a correr a cargo del Club Ciclista Gijonés y al frente del mismo estaban los hermanos de la Cuesta: Marceliano y Jesús. La empresa era muy complicada. No se disponía de experiencia para gestionar muchos aspectos necesarios en una prueba ciclista: desplazamiento y alojamiento de personal de carrera, transmisión de la información y resultados, vehículos de carrera y seguimiento, personal de señalización, servicios médicos, etc. Hay que tener en cuenta que la infraestructura de carreteras en Asturias era muy mala, que apenas existía una red de telégrafos fiable, que además era básica para informar del desarrollo de la prueba y dar las noticias en los periódicos. Tampoco había una red hotelera capaz de dar cobertura a todo el personal que se iba a desplazar con los ciclistas y sobre todo, y muy importante, que el parque móvil era muy reducido y se dependía de voluntarios que tuviesen vehículos y los quisieran ceder a la organización de la carrera.
Sin embargo el proyecto fracasó porque no se consiguió cubrir el presupuesto necesario para gastos, primas y premios. La situación real era que en esa primera década del siglo XX apenas existía cultura deportiva ni en la población ni en los organismos políticos y por ese motivo estos no terminaban de ver la importancia que podía tener apoyar económicamente algo que desconocían.
Los organizadores vieron como a última hora fracasaba su primer intento por organizar la que hubiera sido la segunda vuelta ciclista por etapas de España, por delante incluso de la Volta a Cataluña que nació en 1911.

Con el trabajo hecho los hermanos de la Cuesta intentaron sacar adelante el proyecto nuevamente en 1911 y 1912, cosechando sendos fracasos. Doce años después, en 1924, nace la Vuelta al País Vasco y eso parece animar nuevamente a los hermanos de la Cuesta que presentan, el 15 de enero de 1925, un nuevo proyecto que constaba de tres etapas para un total de 625 Km a disputar entre el 27 y el 29 de agosto.
Apenas un mes antes de la celebración de la Vuelta el proyecto volvió nuevamente a caer al no ser capaces los organizadores a cubrir el presupuesto. ¿Qué había detrás de tantos fracasos? ¿Por qué los hermanos de la Cuesta no eran capaces a sacar adelante su proyecto año tras año? Detrás de la mayor parte de las vueltas ciclistas por etapas que se celebraban estaba como entidad organizadora una empresa (siempre periódicos): L’Equipe con el Tour; La Gazzetta dello Sport con el Giro, pero también Diario Excelsior con la Vuelta al País Vasco y La Atalaya organizando la reciente Vuelta a Cantabria, que nacía en 1925. Estos periódicos financiaban las carreras ciclistas pero veían revertir su inversión con la venta de periódicos que narraban ampliamente el desarrollo de las vueltas ciclistas. Al Club Ciclista Gijonés le faltaba ese respaldo económico de una empresa que pudiese rentabilizar su inversión y dependía una y otra vez de aportaciones voluntarias, rifas benéficas o subvenciones de ayuntamientos u órganos políticos que muchas veces se venían atrás dejando tirados a los organizadores.
Ante el nuevo fracaso los organizadores optaron por una idea que resultó brillante ya que desbloqueó algo que parecía estar enquistado: si el presupuesto no da para una vuelta de tres etapas se organiza una vuelta de una sola etapa. De esta forma se presenta ante la UVE (Unión Velocipédica Española) la solicitud para organizar una carrera de carácter nacional de una sola etapa que se denominó Pequeña Vuelta Ciclista a Asturias. Se trataría de una etapa de 231 km de recorrido, dividida en dos sectores: Gijón-Oviedo y Oviedo-Gijón.
El nuevo problema que le surgió a los organizadores fue que únicamente había dos fechas disponibles: el 8 de noviembre y el 22 de noviembre. Se optó por la primera de ellas pero nuevamente la mala suerte se cebó con los hermanos de la Cuesta ya que, con todo organizado, un tremendo temporal dejó los caminos intransitables para las bicicletas y con todos los ciclistas en Gijón se tuvo que suspender la prueba y posponer a la última fecha disponible: el 22 de noviembre y, esta vez si, se pudo celebrar la primera edición de la Vuelta Asturias con tan solo una etapa y denominándose Pequeña Vuelta Asturias.
Fotografía: Vuelta Asturias 1927 (Constantino Suárez, Museo del Pueblo de Asturias)

