La pequeña gesta desconocida de Rik Van Looy

100 años de historia de la Vuelta Asturias dan para muchos y buenos recuerdos. Por aquí han pasado algunos de los mejores ciclistas del mundo. Unos han ganado, otros no tuvieron la oportunidad y unos pocos simplemente corrieron pensando en otras carreras de más prestigio. Pero hubo grandísimos ciclistas que les tocó participar en la Vuelta Asturias siendo, por su juventud, unos completos desconocidos. Fue el caso de Chris Froome en 2008 y de Rik Van Looy en 1954.

En 1954 Rik Van Looy era un neoprofesional completamente desconocido en España. En Bélgica, país que ama como pocos el ciclismo, era su más prometedora promesa pues ya se había proclamado campeón belga amateur en 1952 y 1953, además de haber sido medalla de oro en la carrera por equipos de los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952 y medalla de bronce en el Campeonato del Mundo de fondo amateur en 1953 disputado en Lugano (ese año en la prueba de profesionales Coppi firmó una de las gestas más grandes de la historia de los mundiales).

El caso es que en 1954, aquel joven neoprofesional de tan solo 20 años, se presentó en la Vuelta Asturias. Formaba parte de una pequeña selección belga integrada por ciclistas de diferentes equipos y dirigida por Alphonse Versnick, toda una figura en el ciclismo belga, donde era prácticamente “un chico para todo”. Todos los integrantes del equipo venían con los maillots oficiales de sus equipos (Rik con el de l’Avenir), tan solo se les cosía un rótulo con el nombre de Chocolates Kike, patrocinador que financió la presencia de esa selección belga en la Vuelta Asturias.

Aquella Vuelta Asturias de 1954 tenía un claro favorito: Bernardo Ruiz. El corredor de Orihuela a sus 29 años estaba en el máximo esplendor de su carrera. Ya acumulaba victorias de etapa en Tour y Vuelta, un podio en el Tour de 1952 y la Vuelta a España de 1948, además de múltiples victorias en todo tipo de carreras. Y en la primera etapa entre Mieres y Cangas del Narcea encendió la traca.

Bernardo aprovechó una aceleración de Bahamontes en busca de los puntos de montaña del alto de la Manzaneda para atacar en el falso llano del alto y marcharse en solitario durante el descenso hacia Oviedo. La maniobra de Bernardo sorprendió inicialmente al pelotón, que seguramente no contaba con un ataque tan temprano del gran favorito. Sin embargo, una vez superada esa sorpresa el equipo belga pasó a la acción en cabeza del pelotón y puso a Rik Van Looy a marcar un fuerte ritmo y no dejar que el de Orihuela cogiese mucho tiempo.

En Grado Bernardo Ruiz llevaba 1:22 a un pelotón en el que permanentemente tiraban los belgas Van Looy y Bauwens, trabajando para sus líderes Zaegers y Van Genetchen.  El duelo Bernardo Ruiz-Rik Van Looy estaba siendo espectacular. El ritmo impuesto por el joven ciclista belga terminó por destrozar el pelotón en la subida a la Espina, quedando en cabeza un reducido grupo perseguidor con cuatro miembros del equipo belga: Van Looy, Bauwens, Zaegers y Van Genetchen y tres del Círculo Barcelonista-Yastá: José Pérez, Bahamontes y Alomar.

Bernardo Ruiz coronó la Espina con 59 segundos de ventaja sobre el reducido grupo de perseguidores.  En el descenso Bernardo Ruiz, viendo que se le echaban encima, se dejó cazar después de setenta kilómetros de fuga. La pequeña gesta de Van Looy no terminó bien para su persona ya que, tras el trabajo descomunal realizado a favor de su equipo, sufrió una caída, al parecer como consecuencia de una invasión de vacas en la carretera, y quedó descolgado con Alomar del grupo de cabeza. Zaegers se hizo con la victoria en Cangas del Narcea con Bernardo Ruiz segundo y Van Genetchen tercero. Bahamontes se dejó 1:10, mientras que el pelotón con Van Looy, Langarica, Gelabert y Manuel Rodríguez entró a 4:10.

Fantástica primera etapa de la vuelta con un valiente Bernardo Ruiz que buscó sentenciar la vuelta pero que se encontró con un ciclista que atesoraba un talento descomunal para ese tipo de terreno de media montaña asturiana, muy parecida a las Árdenas belgas. Versnick, director del equipo belga, acerca de la etapa decía en meta: “Muy movida y de un recorrido…. Siendo más corta que la gran clásica Flecha Wallone, me pareció infinitamente más dura, más difícil.”

Rik Van Looy causó sensación en aquella primera etapa de la Vuelta Asturias de 1954. Sin embargo los aficionados no pudieron disfrutar del talento y la fuerza de aquel joven ciclista belga ya que en la segunda etapa en el infame tramo entre Cangas del Narcea y Luarca, un tramo lleno de polvo y tierra, los pinchazos y las averías hicieron que el coche escoba se llenase de ciclistas, hasta  trece dejaron ese día la carrera y entre ellos Rik Van Looy.

La Vuelta Asturias puede presumir de haber disfrutado, al  menos un día, de uno de los mejores clasicómanos de la historia del ciclismo. Él fue el primer ciclista en conseguir ganar los Cinco Monumentos del ciclismo, hazaña más tarde repetida por Eddy Merckx y Roger de Vlaeminck. Para el recuerdo queda un duelo Bernardo Ruiz-Rik Van Looy que terminó en tablas.

Texto extraído del libro La Gran Historia de la Vuelta Asturias (Oscar Cudeiro)

Fotos de Dirk De Boeck (Rik Van Looy Photos Nostalgie)

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