Corría el año 1909. La afición por el ciclismo en Asturias estaba experimentando un notable crecimiento, tanto en la modalidad de pista como en la de fondo. Eran muchos los ámbitos en los que se vislumbraba ese auge de la bicicleta: Nacimiento de clubes ciclistas como el Club Ciclista Gijonés, el Sport Club Ovetense o el Sport Club Avilesino; proliferación de velódromos en las principales localidades de la región, como el del Carnero en Avilés, el del Campo de Maniobras de Oviedo o el de los Campos Elíseos de Gijón y sobre todo, el nacimiento de importantes pruebas ciclistas donde los aficionados más talentosos medían entre sí sus fuerzas.
La organización del Campeonato de España de fondo en Gijón en 1908, la carrera más importante de cuantas se disputaban en España, fue muy importante para evaluar la capacidad organizativa de pruebas ciclistas por parte del Club Ciclista Gijonés. Además el propio club estaba en 1909 inmerso en la organización de la primera Vuelta Ciclista a Asturias, un proyecto que finalmente no pudo salir adelante cuando ya contaba con la autorización de la U.V.E. (Unión Velocipédica Española). Aparte de estos dos retos (el campeonato de España y la Vuelta Asturias) la realidad regional en cuanto a pruebas ciclistas era muy diferente. Las principales carreras de la época discurrían por carreteras, mejor dicho caminos, que escapaban de los puertos de montaña, donde el nefasto estado del firme hacía inviable el paso de las bicicletas. Gijón-Oviedo-Gijón; Oviedo-Grado-Oviedo o Ribadesella-Cangas de Onís-Ribadesella eran algunas de las pruebas más populares.

Sin embargo en 1909 se organizó en Mieres una prueba ciclista que revolucionó a la provincia y que hoy, 116 años después, todavía nos causa admiración. Su promotor fue Don Inocencio Muñiz y el recorrido era Mieres-Pajares-Mieres, para un total de 72 kilómetros. Faltaba un año para que los grandes puertos pirenaicos debutasen en el Tour de Francia y dos para los alpinos. En esos años el Tour únicamente abordaba el Col de la República o el Ballon de Alsacia en la sierra de los Vosgos.
La carrera ciclista fue una de las grandes atracciones de las fiestas de San Juan en Mieres en aquel año de 1909. Los propios organizadores la publicitaron como una de las carreras de más difícil recorrido de Asturias y su trascendencia fue tal que prácticamente eclipsó al resto de actos de las fiestas de San Juan.
Llegarán los corredores hasta Pajares (36 Km), siendo éste el punto de viraje. La carretera es una de las más accidentadas de la provincia, no solo por su desnivel sino también por las vueltas pronunciadas y el piso movedizo y lleno de baches. El tramo comprendido entre Mieres y Puente los Fierros está plagado de toboganes, lo que los profesionales llaman una montaña rusa por las muchas cuestas que tiene, y de aquí a Pajares, en un recorrido de 9 km hay una cuesta de un 15%, llegando los corredores a una altura aproximadamente de 1000 metros con unos seiscientos de desnivel (Extracto de la noticia publicada por El Publicador el 24 de junio de 1909).
Los mejores ciclistas de la provincia se presentaron en la salida aquel 24 de junio de 1909. Allí estaban los hermanos Cuesta: Marceliano y Jesús de Gijón; Joaquín Rodríguez de Posada de Llanera y Pedro Rodríguez, el más destacado de los ciclistas ovetenses. Y frente a ellos dos de los mejores ciclistas de pista de Asturias: José Meana de Gijón y Manuel Soria de Avilés.
Completaban la lista de valientes Cirilo Asia (Mieres), Napoleón Barros (Mieres), José Antonio A. Rodríguez (Mieres), Reinedo García (Mieres), Benito Francos (Oviedo), Manuel Martínez (Oviedo), Genaro Muñoz (Oviedo) y José Menéndez (Oviedo).
El miedo y el respeto que imponía la subida hasta el pueblo de Pajares (la prueba no finalizó en el alto del puerto) hizo que tan solo catorce valientes, eso sí, de lo mejor que había en Asturias, se atreviesen con aquella primera carrera ciclista de alta montaña disputada en Asturias.
La organización fue exquisita, con un jurado formado por veinte miembros distribuidos en Mieres, Santullano, Ujo, Pola de Lena, Campomanes, Puente los Fierros y Pajares. Además de los coches de carrera se disponía de una ambulancia situada en Puente los Fierros, ya que se temía por el descenso del puerto de Pajares. Los premios iban en consonancia con la dureza de la prueba con 100, 50 y 25 pesetas para los primeros clasificados, además de premios especiales donados por la familia Cuesta de Gijón y la familia Ruiz de Oviedo. Estas familias eran las que llevaban en sus comercios la representación de las bicicletas B.S.A. y Alcyon, respectivamente.
A las ocho y cuarenta y un minutos se dio la salida en el barrio de La Pasera aunque desde la siete y media ya se concentraba en la zona un gentío enorme fruto de la expectación que había levantado la prueba. Los corredores en pelotón partieron en dirección a la carretera de Santullano. El día era perfecto para la carrera. Sin sol que molestara y con el piso en perfecto estado por efecto de la menuda lluvia que cayó al amanecer evitando el polvo que tanto mortificaba a los ciclistas.
El disparo de un cohete anunció la presencia de los primeros corredores por el alto de Santullano. Eran Marceliano de la Cuesta y Pedro Rodríguez. Este fue el relato del final de etapa del periodista de El Publicador:
Venían juntos, casi pegados, Marceliano Cuesta (Gijón) y Pedro Rodríguez (Oviedo) y haciendo ambos grandes esfuerzos por adelantarse uno al otro. El momento fue de verdadera ansiedad. Marceliano venía aún en bastante buen estado para dar el último “embalaje”, cuando al pasar por un paso a nivel de un ferrocarril de mina dio un tremendo salto perdiendo el pedal el pie derecho. Cuando fue a ponerse en disposición de seguir, una ovación de la multitud premió la llegada a la meta de Pedro Rodríguez. Cinco segundos después lo hizo Marceliano aclamándole también la gente.
Dos minutos después llegó a meta el joven Manuel Soria de Avilés, que se adelantó en los últimos kilómetros a Jesús Cuesta, cuarto. El tiempo del vencedor fue de dos horas y cuarenta y ocho minutos a una velocidad media de 25,7 Km/h
Roque Pérez, periodista del diario El Carbayón de Oviedo no salía del asombro en su crónica del día 26 de junio:
72 kilómetros con pendientes duras, algunas , pequeñas, del más del 20 por ciento y las más del diez y ocho y del diez y nueve, recorridos en menos de tres horas. Yo sudo de congoja pensando en lo que ellos han hecho. ¡Madre del alma, que viaje! Es mucha carrera para carrera provincial, no por el camino recorrido, sino por su calidad. Ni corresponden los premios al esfuerzo realizado. Salud, héroes del pedal. Os admiro, pero no deseo imitaros.
Catorce héroes se dieron cita el día 24 de Junio de 1909 en Mieres para cubrir los 72 kilómetros de una etapa que, en su momento, fue considerada de alta montaña. Nunca con anterioridad se había subido en carrera ciclista en Asturias un puerto de tal envergadura, aunque la hazaña hubiese sido mayor si en vez de finalizar en el pueblo de Pajares lo hubiese hecho en el puerto, tres kilómetros más arriba. Como nota interesante decir que la velocidad media en la ascensión a Pajares fue de 16,285 Km/h, desde mi punto de vista impresionante.
Foto cabecera: Pueblo de Pajares, archivo Loty
Foto texto: Salida Campeonato de España de fondo, Gijón 1908

