1948 estaba siendo un año muy duro para Gino Bartali. La edad no pasa en balde y los 34 años veía que las oportunidades se perdían. Con solo dos triunfos en toda la temporada, Zurich y el Tour de la Toscana, y un pobre octavo puesto en el Giro de Italia, sin ni siquiera victorias de etapa, no parecía que en el Tour de Francia, que estaba a punto de empezar, fuese a salvar su pobre temporada.
Además Gino ya no era la más destacada de las figuras italianas. Fausto Coppi, cinco años más joven, ya reinaba en el ciclismo transalpino y mundial, aunque aún le faltaba el Tour de Francia. En 1948 su rivalidad estaba en su punto más crítico, tanto es así que el equipo italiano fue incapaz de formar una selección consensuada entre sus dos líderes para acudir al Tour de Francia y finalmente Fausto Coppi renunció a la disputa de la que hubiera sido su primera participación en el Tour de Francia. Ese mismo año estuvo a punto de pasarles lo mismo a la hora de formar la selección para acudir al Mundial de Valkenburg. El ego desmedido de los dos ciclistas no impidió que en esta ocasión ambos acudieran al mundial, sin embargo el escándalo que montaron en carrera fue histórico: ambos se limitaron a vigilarse y abandonaron la carrera sin apenas disputarla, culminando uno de los mayores desastres del ciclismo italiano.
Comenzó el Tour de Francia de 1948 con la ausencia de Coppi y las dudas del rendimiento de Bartali. Schotte, Ockers, René Vietto y Jean Robic eran, junco con Bartali, los grandes favoritos. Además un joven prometedor ciclista francés disputaba con 23 años su segundo Tour de Francia: Louison Bobet.
Bobet, libre de vigilancia, jugó muy bien sus bazas en la primera mitad del Tour; ganó dos etapas, superó con éxito los Pirineos y llegó líder a los Alpes con una importante ventaja de 21 minutos y 28 segundos sobre Gino Bartali. El italiano, que había encontrado su golpe de pedal, llevaba en ese tramo de Tour tres victorias de etapa, entre ellas las dos de los Pirineos, pero no había podido doblegar a la joven promesa francesa.
En esa situación se llegó a la jornada de descanso en Cannes, justo antes del tríptico alpino que iba a decidir el Tour. Durante esos días la vida política en Italia estaba muy alterada. El secretario del partido comunista Palmiro Togliatti había sufrido un atentado que a punto estuvo de acabar con su vida. En las ciudades italianas los altercados se sucedían y el país estaba incluso al borde de la insurrección. Esa noche en Cannes, víspera de la etapa reina de los Alpes, el equipo italiano plantea retirarse de la carrera. Sin embargo a la mañana siguiente el Primer Ministro, Alcide de Gasperi, decide telefonear a Bartali a su hotel de descanso en Cannes y le dice: “Gino, te necesitamos”. Realmente quería motivar a Bartali y hacerle ver que una buena actuación podría suponer una alegría para el aficionado italiano y que olvidase el clima de crispación que vivía el país. Sin lugar a dudas la anécdota de la llamada del Primer Ministro a Bartali ha sido lo que ha pasado a la historia como la posible causa de la transformación de Bartali en el Tour. Sin embargo las etapas alpinas, un brusco cambio en la climatología y el cansancio de Bobet obraron un milagro.
La primera jornada alpina iba a llevar a los ciclistas desde Cannes hasta Briançon en una larga jornada de 274 Km con los puertos de Allos, Vars e Izoard. Amanece con lluvia en Cannes pero con agradable temperatura, sin embargo se torna en frio a medida que los ciclistas van ganando altura. Esta era la climatología que le gustaba a Bartali. El barro que se formaba en los puertos que estaban aún sin asfaltar favorecía a un ciclista de potencia como era el italiano. A 80 Km de meta y a 9 de la cima del col de Vars se produce el esperado ataque de Bartali.

Louison Bobet y Bartali en el Tour de 1948
Por la cima pasa a tan solo 32 segundos de Robic, que había sido el primero en moverse, pero ya aventajaba a Bobet en casi un minuto. Tras el descenso Bobet sufre la rotura del eje del pedalier y debe cambiar de bicicleta por una que no estaba preparada para él, lo que le hace tener que pedalear todo el Izoard en posición erguida. Cuando esto sucedió su retraso sobre Bartali, que ya encabezaba la etapa, era de 3:45.
Al agua nieve que habían padecido los ciclistas en el col de Vars le siguió una copiosa nevada en el Izoard. Bartali acelera y las diferencias empiezan a ser escandalosas. En la cima del Izoard Bobet transitaba con un retraso de 11:30 sobre Bartali, pero estas diferencias fueron aún mayores en el gélido descenso. En Briançon Bartali gana su cuarta etapa de aquel Tour, Schotte, segundo en la etapa llegó a 6:18, mientras Bobet entraba en el puesto duodécimo a 18:07. Bartali se ponía segundo en la general a tan solo 1:06 de Bobet.
El festival de Bartali continuó en la siguiente etapa: Briançon-Aix Les Bains de 263 Km con los puertos de Galibier, Croix de Fer, Porte, Cucheron y Granier. Brutal. En esta ocasión la iniciativa del ataque la tomó el equipo francés durante la ascensión al Galibier. Bartali contraatacó al entrar en el col de Porte en el macizo de la Chartreusse. Sin ser las diferencias tan escandalosas como en Briançon, Bartali se hizo nuevamente con la etapa, aventajando en 5:53 a Ockers y en 7:09 a Bobet y se alzaba ya con el maillot amarillo.
El tríptico de Bartali en los Alpes lo completó en la siguiente etapa camino de Lausana. En esta ocasión fueron 256 Km con las ascensiones a Aravis y Forclaz. Bartali se hizo con su tercera etapa consecutiva al aventajar en 1:47 a un grupo de nueve ciclistas. Bobet se dejó 4:14 y comenzó una caída en la clasificación hasta la cuarta plaza. Los tifosi italianos tras estas tres victorias consecutivas y con el Tour amarrado salieron a la calle a festejar y celebrar los triunfos del “Piadoso Gino” y el enrarecido ambiente político quedó tapado por la gesta deportiva de su ciclista.
Bartali, asentado ya en el primer puesto de la general ganó la etapa que finalizaba en Lieja y terminaba el Tour con una ventaja de 26 minutos y 16 segundos sobre Schotte y 32:59 sobre Bobet, cuarto en la general final. Repetía triunfo en el Tour de Francia diez años después, algo que no se ha vuelto todavía a repetir. Como anécdota decir que la llegada de los ciclistas a París fue retransmitida en directo por la televisión francesa, un hito en la historia del Tour.
La triple victoria de Bartali en el tríptico de los Alpes está considerada como una de las más grandiosas gestas de la historia del ciclismo, una hazaña imposible para un ciclista que es leyenda.
Bibliografía: Etapas de leyenda en las montañas del Tour de Francia. ISBN 9788498863499
Fotos But Club (Bartali en el Izoard) y Miroir Sprint

