Bahamontes, leyenda de la Vuelta Asturias

Llegó, como uno más, en 1953 en compañía de sus amigos Sánchez Belando y Luis Navarro. Aquel año todavía no era ciclista profesional. Quizás fuese un completo desconocido para la inmensa mayoría de aficionados al ciclismo, pero Bahamontes ya acumulaba un pequeño palmarés en el ciclismo aficionado. En 1950 había obtenido la medalla de plata en el campeonato de España de fondo para aficionados y en 1951 se había estrenado en Asturias  al conseguir la victoria en el campeonato de Educación y Descanso de Oviedo.

Sus aspiraciones en la Vuelta Asturias pasaban por cubrir gastos y para ello contaba únicamente con la ayuda de sus amigos Belando y Navarro, con quienes iba a medias. Evidentemente no disponían ni de vehículo de equipo ni de director. No tardó mucho Bahamontes en impresionar a todos sus rivales, en el primer sector de la primera etapa atacó en el alto de la Cabruñana, amplió diferencias en el puerto de la Espina y entró en vencedor en Luarca, toda una sorpresa.

Pero más sorpresa aún fue la exhibición del puerto de Pajares. Era la sexta y última etapa: Oviedo-Mieres. Bahamontes necesitaba unos pocos puntos para hacerse con el premio de la montaña y conseguir de esa forma las 5000 pesetas del premio. Atacó en el alto del Cementerio, nada más darse la salida de la etapa; coronó en cabeza el alto pero rompió la cadena de la bicicleta. Tuvo que esperar por su compañero Belando, que le cedió su bicicleta. En la subida al Padrún, Km 20, volvía a ser cabeza de carrera y por Mieres pasó en cabeza en un reducido grupo de cinco ciclistas. Su ascensión al durísimo puerto de Pajares causó sensación. Aventajó a Botella (compañero de escapada) en 2:15 y en ¡¡16 minutos!! al grupo del líder, Gelabert. En la cima del puerto había programada una parada para comer y posteriormente los ciclistas saldrían en dirección a Mieres manteniendo el tiempo obtenido en el puerto. Todos llegaban a la cima desencajados por las durísimas rampas de los tres últimos kilómetros del puerto, todos salvo Bahamontes, que según llegó preguntó: ¿Dónde se come?

Ese día no ganó la etapa. En el ascenso al puerto de la Colladona rompió por tres veces la cadena de la bicicleta y otras tantas veces la tuvo que reparar para poder entrar en meta y hacerse con el premio y el dinero de la clasificación de la montaña, pero, eso sí, ese día nació un rey de la montaña, un ciclista aficionado que revolucionó la Vuelta Asturias.

La leyenda de Bahamontes en la Vuelta Asturias se empezó a fraguar ese año de 1953. En la edición de 1954 al alcanzar la cima de Pajares en la tercera etapa se aupó al liderazgo virtual de la Vuelta. Sin embargo una desgraciada caída bajando el puerto y la inexplicable falta de ayuda por parte de sus compañeros de equipo, Circulo Barcelonista, los Yastás, dieron al traste con sus aspiraciones de ganar la Vuelta Asturias. Su gran actuación fue valorada por el seleccionador nacional y Bahamontes fue incluido en el equipo español para disputar su primer Tour de Francia.

En 1955 Bahamontes se hizo con su primera Vuelta Asturias al sentenciar la carrera en la subida al puerto de Pajares en la última etapa de la Vuelta. Partía dicha etapa con Alomar, compañero de Bahamontes en el Peña Solera, como líder de la carrera, pero con tan solo un minuto y treinta y cinco segundos sobre Bahamontes, diferencia mínima en una etapa con los puertos de Padrún, Pajares, Colladona y Santo Emiliano. Bahamontes atacó en el Padrún, buscando asegurar el premio de la montaña, marchó en solitario sin que nadie saltase tras él y en Pajares acumulaba una cómoda ventaja de 7:35 sobre Manuel Rodríguez Barros y de 9:16 sobre Alomar. Dos pinchazos en la Colladona no impidieron que Bahamontes entrara en vencedor en el estado de Batán de Mieres con una ventaja de 4:44 sobre Company y 5:12 sobre Alomar.

La última participación de Bahamontes en la Vuelta Asturias fue en la edición de 1957. El dominio de su equipo, Mobylette, fue total y Bahamontes, ya una figura consagrada del ciclismo mundial, ganó con comodidad su segunda Vuelta Asturias. Ese año Bahamontes se metió en el bolsillo a la afición asturiana, devolviéndole todo lo que la Vuelta Asturias había significado para él. Y lo hizo porque se negó a cumplir una supuesta orden de la Federación que impedía disputar la Vuelta Asturias a todos aquellos ciclistas que estuvieran seleccionados para disputar el Tour de Francia. Bahamontes dijo que correría la Vuelta Asturias, la corrió y la ganó.

En 1958 la Vuelta Asturias no se celebró. La destitución política de Luis Fernández Cabeza, Director de Educación y Descanso de Mieres (entidad organizadora de la Vuelta), dejó huérfana a ésta de su “alma mater”  y el resto del Grupo de ciclismo que venía organizando la Vuelta no fue capaz a sacar adelante una nueva edición. Bahamontes siguió creciendo como ciclista y en 1959 consiguió su mayor éxito: el Tour de Francia.

En agosto de 1959 Bahamontes, ya ganador del Tour, regresó a Asturias para disputar tres criteriums (Mieres, Gijón y Avilés) y recibir el homenaje de la afición asturiana. Yo creo que el homenaje fue mutuo porque Bahamontes se trajo para esos critériums a algunos de los mejores ciclistas del momento: Charly Gaul, Roger Riviere y Raphael Geminiani, además de los españoles Carmelo Morales, Luis Otaño, Antonio Suárez o San Emeterio. Un acontecimiento deportivo de lujo.

Foto encabezado: Tosal (Archivo Luis Fernández Cabeza). Ref bibliográfica; La Gran Historia de la Vuelta Asturias (Oscar Cudeiro).

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