El pasado miércoles me dispuse a pasar una buena tarde viendo los Tres Valles Varesinos. Cual fue mi sorpresa cuando me di cuenta que la intensa lluvia terminó por hacer imposible la disputa de la clásica italiana y ésta fue suspendida. Una lástima, así que cambié de planes y entré en Facebook para consultar fotos e historias que suben los compañeros de mis grupos de ciclismo, muchas veces uno se encuentra con información muy interesante. Ante una preciosa fotografía de Chechu Rubiera se me iluminó una luz y recordé su primera victoria en el Giro, también en una infernal etapa con una copiosa lluvia que en aquella ocasión no logró la suspensión de la etapa.
Tenía el recuerdo de que había sido algo grande pero en mi memoria faltaban los detalles, así que me sumergí en la hemeroteca, observé videos de youtube y fui poco a poco rememorando la monumental etapa que se marcó aquel día Chechu Rubiera.
Hagamos memoria. Se trataba de la décimo octava etapa del giro. 222 kilómetros entre Predazzo y Falzes con los puertos de Costalunga, Pinei, Sella, Pordoi, Campolongo, Furcia y Riomolino (salvo Costalunga, que no puntuaba, todos eran puertos de 1ª categoría) para completar 5.500 metros de desnivel acumulado. Si la dureza de las montañas dolomíticas no era suficiente la climatología puso el resto al llover de forma ininterrumpida durante toda la etapa.

Se esperaba una dura batalla entre Gotti, maglia rosa, y Pavel Tonkov, ya que entre ellos únicamente había 37 segundos de diferencia en la clasificación general. Luc Leblanc, tercer clasificado estaba ya a cuatro minutos del líder.
Alvaro Pino, director del Kelme, planificó bien la etapa y antes del inicio le dijo a Rubiera: “Chechu, hoy es día de valientes, vas bien y tendrás a Chepe”. Efectivamente, Chechu Rubiera llegó al final del Giro en un estado de forma espléndido. El día anterior había sido quinto en la contrareloj de cuarenta kilómetros y aunque en la general estaba a 18 minutos, mucho de ese tiempo lo había perdido en la etapa de Borgomanero, donde le mandaron parar a favor de Marcos Serrano.
En el kilómetro 77 de etapa, en plena ascensión al puerto de Pinei, se forma una escapada integrada por 18 ciclistas. En ella había ciclistas de mucho nivel como Andrea Noe, Conti, Axel Merckx, que era el mejor de la fuga en la general ocupando el décimo puesto, o Konishev y entre ellos, tres integrandes del Kelme: Chepe González, que era líder de la montaña, Javier Gómez y Chechu Rubiera.
Poco a poco las diferencias de los escapados van en aumento: 2:09 al inicio del puerto de Sella, 2:57 en la cima de Sella y 3:40 en la cima del Pordoi. Durante el descenso de Campolongo tiene lugar una circunstancia que iba a marcar el desarrollo de la etapa, la caída de Pavel Tonkov. A pesar de que tras la caída se logra reincorporar al grupo del líder, en el inicio al puerto de Furcia comienza a sufrir. Es en ese punto donde la ventaja de los escapados, ya solo quedaban nueve en cabeza, alcanza su mayor margen: cinco minutos y veinte segundos.
Hasta aquí todo normal con una escapada consentida, pero controlada. Sin embargo a partir de este punto, a 65 kilómetros de meta, comenzó la gesta de Chechu.
En pleno ascenso al puerto de Furcia ataca Guerini en el pelotón de los favoritos y corta a Tonkov. Ivan Gotti se une a Guerini y los dos se marchan en solitario, Gotti buscando sentenciar el Giro y Guerini buscando un puesto en el podio. Por delante los escapados ven peligrar el triunfo de etapa al romperse las hostilidades en el pelotón, fuerzan la marcha y se quedan únicamente cuatro en cabeza: Chepe González, Conti, Noe y Rubiera.
La carrera llega totalmente desintegrada a la cima del alto de Furcia y todavía faltaban 53 Km para meta. Los cuatro de cabeza coronan con 4:23 sobre Gotti y Guerini y 4:56 sobre Tonkov. En el descenso ataca en cabeza Noe y con él se va Rubiera, aunque en el inicio de Riomolino, último de la etapa con 7 Km al 8% y 4 Km por encima del 10%, vuelven a estar los cuatro unidos. En ese punto la ventaja sobre Gotti y Guerini, que vuelan, es de 2:41 y de 4:05 sobre Tonkov. Y en la parte más dura del puerto llega el ataque de Chechu Rubiera. Primero es Chepe el que arranca, luego Chechu salta a por él y el colombiano le hace el acelerón necesario para lanzarlo en solitario hacia el triunfo.

En la cima de Riomolino la ventaja de Chechu era de 45 segundos sobre sus compañeros de fuga y de 2:22 sobre Gotti y Guerini. Faltaban 22 km para meta de los cuales quince de ellos en llano y ligera subida eran los peligrosos, si la fatiga te llegaba en ese tramo podías perder toda la ventaja acumulada. Y mientras por detrás Gotti y Guerini iban dando caza a todos los escapados, Chechu Rubiera empezó a aumentar su ventaja. No parecía que llevase escapado más de 130 kilómetros.
En la meta de Falzes, después de 222 kilómetros corridos bajo una lluvia que no había cesado en ningún momento Chechu Rubiera lanzaba el bidón de agua al aire, miraba hacia atrás buscando a Alvaro Pino para dedicarle la victoria, se estiraba el maillot y sonreía tras conseguir su primera victoria como ciclista profesional después de 7 horas y 2 segundos a una media de 31,7 Km/h. Conti y Guerini entraban a 3:06, mientras Gotti y Noe lo hacían a 3:08.
La etapa, durísima en recorrido y condiciones climatológicas, se había cobrado 16 abandonos y Chechu Rubiera pasaba a emular en el Giro de Italia, y a lo grande, a otros ciclistas asturianos que también habían triunfado allí: Fuente, López Carril, Menéndez y Ovies.

