Cuneo-Pinerolo, la obra maestra de Fausto Coppi

Sestriere va a poner punto y final al Giro de Italia de 2025 con una etapa de 4.500 metros de desnivel que incluye el temido Finestre. Sin ser un puerto espectacular, en cuanto a kilómetros y porcentajes, Sestriere atesora una historia llena de leyenda.

 En 1992 su cima fue incluida como final de una etapa del Tour de Francia. Entre Saint Gervais y Sestriere los ciclistas se enfrentaron a una brutal etapa de 254 kilómetros que incluía los puertos de Saisies (2ª), Roselend (1ª), Iseran (HC), Mont Cenis (1ª) y Sestriere (1ª). Se trata de la etapa con mayor desnivel acumulado en la historia de las grandes vueltas, con 7.000 metros. El desenlace de la etapa estuvo acorde al temor que generaba, ya que a lo largo de sus 254 km tuvo lugar la épica exhibición de Chiappucci que puso patas arriba el Tour que se estaba jugando con Indurain y Bugno. Esa etapa quizás sea motivo de una futura publicación en el blog.

Sestriere debutó en las grandes vueltas en 1949 con otra brutal etapa: Cuneo-Pinerolo, también de 254 kilómetros. En su momento la etapa causó una gran expectación; fue bautizada como la etapa de los “cinque passi tra le nuvole” (la etapa de los cinco puertos en las nubes): Maddalena, Vars, Izoard, Montgenevre y Sestriere. Con sus 5.500 metros de desnivel acumulado marcó un hito en el Giro de Italia que perduró hasta que en 1956 otra brutal etapa disputada en unas condiciones climáticas extremas la destronó, nos estamos refiriendo a la mítica Merano-Bondone ganada por Charly Gaul, que elevó el desnivel acumulado hasta los 5.800 metros.

En 1949 el ciclismo italiano vivía una época de esplendor. La rivalidad Coppi-Bartali, con Fiorenzo Magni como invitado a la fiesta, tenía dividido al país. Los organizadores (Vincenzo Torriani y el “técnico” del Tour de Francia, Jean Garnault) parece que también se impregnaron de la pasión que desataba el ciclismo y se decidieron a diseñar e incluir la temible etapa Cuneo-Pinerolo en la decimo-séptima jornada de carrera para decidir aquella edición del Giro y también para dilucidar quién sería el rey del ciclismo italiano. El periodista de Corriera della Sera, Dino Buzzatti escribió: “Jamás hemos visto una prueba ciclista tan terrible”.

Coppi y Bartali llegaron a aquella jornada separados por 9 minutos y 28 segundos a favor del primero, merced a los 7 minutos que Coppi le endosó a Bartali en la etapa dolomítica que finalizaba en Bolzano. Sin embargo Coppi no partió de Cuneo como líder de la carrera, ese honor le correspondió a Adolfo Leoni, que gozaba de una mínima ventaja de 43 segundos sobre Coppi. Era lógico pensar que con los cinco puertos que rozaban las nubes Coppi no tendría problemas en hacerse en Pinerolo con la maglia rosa y sentenciar el que sería su tercer Giro de Italia.

Amaneció lloviendo en Cuneo aquel 10 de junio de 1949. El asfalto de la carretera abandonó a los ciclistas cuando apenas se llevaban corridos 50 km de etapa. El primero en romper las hostilidades fue Primo Volpi, que atacó a mitad de la Maddalena. Y, sorpresa, quien se fue a por él fue el mismo Fausto Coppi, aprovechando una avería de Gino Bartali que cuando regresó a la cabeza de carrera vio con asombro que su rival Coppi ya no estaba. A 6,5 Km de la cima del primer puerto Coppi ya quedó solo en cabeza de carrera. Todo el mundo esperaba su ataque, pero nadie podía suponer que lo hiciera en el primer puerto. ¡¡¡A 192 Km de meta!!!

A 2,5 Km de la cima de la Maddalena Bartali dejó la reducida cabeza del pelotón para ir tras la estela de Coppi. No le llegó a ver ni el dorsal. Por la cima del puerto Coppi aventajaba a Bartali en más de dos minutos. Los dos hicieron el resto de la etapa en solitario, su diferencia fue creciendo a la vez que se reducía la distancia a meta: En Vars la ventaja de de Coppi era de 4:29, en el Izoard de 6:55, en Montgenevre de 6:46, en Sestriere de 8 minutos y en la meta de Pinerolo la ventaja final fue de 11 minutos y 52 segundos. El tercer clasificado de la etapa, el italiano Alfredo Martini llegó a 19 minutos y 45 segundos y el hasta entonces líder, Adolfo Leoni, se dejó 23 minutos y 37 segundos.

Las declaraciones de Coppi al periodista Giuseppe Ambrosini tras la etapa le dan un cariz humano a una gesta solo al alcance de los dioses: “Ni siquiera había pensado en semejante locura, de hecho, me equivoqué.Simplemente respondí a una maniobra de Volpi cuando la subida, después de Argentera, se hizo más pronunciada y me encontré en cabeza.Vi a Bartali un poco atrás y continué, y aquí estoy.¡Pero qué difícil fue!¡Demasiado largo!”

La gesta de Coppi estuvo acorde a la magnitud de la etapa. Llegó a meta tras 9 horas 19 minutos y 55 segundos sobre la bicicleta, bueno no todo el tiempo estuvo sobre su máquina ya que pinchó en cinco ocasiones, aunque en aquella ocasión se había autorizado el cambio de ruedas y esto minimizaba el tiempo perdido. Pero Bartali no le fue a la zaga ya que tuvo tres pinchazos y perdió cuatro minutos por, como dijo él, el entusiasmo de los aficionados que le lanzaban ramos de flores que venían atados con un alambre que se quedaba atascado en el cambio.

Aquella fue la mayor hazaña de Coppi. Aunque acumuló muchas gestas en solitario a lo largo de su carrera la grandiosidad del escenario; la adversa climatología, con lluvia y una pertinaz niebla que cuando se abría permitía ver un cielo negro que se asemejaba al infierno de Dante, y la trascendencia de todo un Giro de Italia, hacen de la etapa Cuneo-Pinerolo la obra maestra de Fausto Coppi.

Bibliografía: The true story Fausto Coppi (Jean-Paul Ollivier);  artículo Un uomo solo al comando (Marco Gaetani).

Fotografías de ByBikeRaceInfo (Pinterest)

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