El 8 de junio de 1956 una tempestad de lluvia, viento y nieve sacudió el Giro de Italia. Fue la mítica etapa que finalizaba en el Monte Bondone, donde el luxemburgues Charly Gaul, bajo una copiosa nevada, ganó la etapa y prácticamente el Giro. Solamente 43 de los 87 ciclistas que salieron de Merano llegaron a meta.
No fue una etapa cualquiera. Ha pasado a la historia como la etapa de la tempestad del Bondone pero previamente había nacido como la etapa más dura de la historia del Giro, algo que nunca antes la carrera italiana había visto. Superaba en desnivel acumulado a la mítica Cuneo-Pinerolo de 1949 y después de 68 años únicamente se ha visto superada en estas cifras por seis etapas. ¡5.800 m de desnivel acumulado! en 242 Km para llevar a los ciclistas desde Merano hasta la cota 1300, no la cima, del monte Bondone.

Merano – Bondone (20ª etapa) 242 Km

Lo que los organizadores no podían prever era que dicha jornada se iba a disputar en unas infernales condiciones meteorológicas, multiplicando la propia dureza de la etapa. Mario de Angelis, enviado especial del Mundo Deportivo, vivió la terrible tormenta desde el alto del monte Bondone y su crónica abría de la siguiente manera: “La dureza del recorrido y la lluvia, granizo, niebla, viento, nieve y frio han transformado la etapa de hoy en algo épico que, a decir de los colegas más ancianos de la prensa internacional que siguen el Giro y vivieron la dura época histórica del ciclismo, no tiene ni de lejos comparación con los episodios más tremendos que recordarse puedan. Lo que ha ocurrido hoy es algo inenarrable que nunca se borrará de la memoria de quienes hemos vivido tan terrible carrera.”
Amaneció con lluvia en Merano y el temor a la presencia de nieve en las cumbres hizo que la organización adelantase en una hora la salida de la etapa. Al paso por el puerto de Costalunga la lluvia se convirtió en granizo. Gaul, Bahamontes y Dotto se adelantaron a un pequeño grupo para llevarse los puntos de la montaña. Gaul y Bahamontes también fueron protagonistas en los pasos de Rolle y Brocon, siempre con el suizo en cabeza, pero el frio y los maillots empapados provocaron que a partir del descenso del Brocon la etapa se tornara infernal. Gaul, que había coronado en solitario con más de un minuto sobre Padovan y tres sobre Defilippis, Bahamontes y Monti, apenas superaba en su descenso los 25 Km/h y era superado por un “loco” Padovan. Defilippis, que bajaba con Bahamontes, se desplomaba como fulminado, quedando tendido en la carretera helada. Fue evacuado directamente en una ambulancia mientras Bahamontes, con tiritonas, sus manos congeladas e impactado por la imagen del italiano no pudo continuar en carrera. Galdeano sufrió una aparatosa caída al no ser capaz de frenar su bicicleta por tener las manos congeladas. Fue socorrido por una familia que lo hospedó en su casa hasta la llegada de la ambulancia. Los ciclistas descendían el Brocon con aspecto espectral, transformadas sus caras en máscaras de barro. Algunos daban la vuelta para entrar en calor, otros se desplomaban y no eran capaces de reemprender la marcha.

El frio del descenso del Brocon había golpeado de lleno al pelotón, sin embargo la máxima intensidad de la tormenta sobrevino en el trayecto desde Borgo Valsugana hasta la cima del Bondone y descargó su furia precisamente en el lugar y lapso de tiempo que coincidió con el paso de los corredores. Por eso en el llano que precedía al Bondone se produjeron las mayores diferencias, como el hundimiento de Padovan que terminaría la etapa a más de 30 minutos de Gaul. En Trento, al inicio del Bondone, la ventaja de Gaul sobre Monti, segundo en la etapa, era de cuatro minutos y de 10:25 sobre Magni. En estas condiciones era ya más importante la fortaleza física de los corredores que la propia clase. Es digno de mención el pundonor de Fiorenzo Magni, que tras haber sufrido una lesión en el hombro las jornadas anteriores, para evitar cargar su brazo sujetaba el manillar con un tubular apretado entre los dientes.
Siete kilómetros antes de la meta, en plena ascensión al Bondone, Gaul se paró durante cinco minutos para devorar medio kilo de azúcar. Su peregrinar hasta la cima estuvo plagado de paradas y patinazos por causa de la nieve, pero la ambición de la victoria y la moral de tenerla al alcance de la mano le hizo sobreponerse a la tempestad. Los 43 héroes que alcanzaron la meta y todos los que tuvieron que abandonar pasaron por las mismas penalidades. El hasta entonces líder, Fornara, se desvaneció a cuatro kilómetros de la cima y tuvo que ser recogido de entre la nieve por los estupefactos espectadores que aguantaban, al borde de la carretera, el helado temporal. De los españoles tan solo José Serra y Bernardo Ruiz llegaron a meta. Bahamontes, Galdeano, Poblet y Botella se retiraron.
Tras nueve horas, siete minutos y veinte segundos Gaul pisó la meta entumecido por el frio y totalmente agotado. Al descender de la bicicleta y antes de que su director, Learco Guerra, pudiera abrazarle, se desplomó ya que era incapaz de mantenerse en pie. Le cortaron el maillot de lana con un cuchillo, estaba congelado, y lo llevaron al hotel, donde lo sumergieron en un baño caliente una hora. Fantini fue segundo a 7:44 y Magni tercero a 12:15. Los últimos clasificados de la etapa entraron con el control cerrado a una hora y veinte minutos de Gaul. En la general Gaul pasó a liderar la carrera tras saltar del puesto 23, a 16:05 del líder, hasta el primero, con 3:27 sobre Magni.
Hemeroteca El Mundo Deportivo y La Nueva España
Fotos: La Gazzetta dello Sport

