Mundial Lugano 1953. La última gesta de Coppi

Suiza va a albergar por décima vez en su historia un Campeonato del Mundo de ciclismo. De las nueve ediciones disputadas en su territorio hubo una que figura entre las más legendarias de la historia: Lugano 1953

El mejor ciclista del momento, Fausto Coppi, tenía ya 34 años. Había ganado dos veces el Tour, cinco el Giro y había sido dos veces campeón del mundo de persecución, pero el título de Campeón del Mundo en fondo en carretera se le resistía. En Valkenburg en 1948 Bartali, que venía de ganar el Tour de Francia, partía como jefe de filas de la potente selección italiana, pero Fausto Coppi se negó a aceptar tal situación y advirtió a Bartali: “Donde tu vayas, yo iré”. El marcaje entre ambos fue tal que los dos se anularon y terminaron por abandonar la carrera. En 1949, uno de los años mágicos de Coppi, el italiano se enfrentó a un circuito poco favorable a sus características y a pesar de intentarlo en múltiples ocasiones no logró deshacerse de Rik Van Steenbergen, un rival mortífero al sprint, y de Fredy Kubler. Los tres llegaron juntos a meta y Van Steenbergen se hizo con la victoria mientras Coppi debía conformarse con el tercer puesto.

 Seguramente no iba a haber otra oportunidad por eso esta vez Coppi fue con todo a por el Campeonato del Mundo. Tras ganar in extremis el Giro ante Hugo Koblet, renunció al Tour de Francia. Comenzó entonces una exhaustiva planificación de cara a conseguir el maillot arco iris. Trasladó sus entrenamientos hasta la localidad suiza de Lugano, frontera con Italia, para realizarlos sobre el mismo circuito del mundial. Siete horas diarias de bicicleta y posterior masaje y descanso. Organizó con Binda, director del equipo italiano, todos los detalles y presionó para que excluyera del equipo a Bartali, ya que no quería que se repitiese la situación de 1948.

Había que dar 18 vueltas a un circuito de 15 kilómetros que iba a discurrir por el valle de Vedeggio con final en Lugano. En total 270 kilómetros. El punto clave del circuito era la subida a la Crespera, que incluía una rampa de 1,1 Km al 8% sobre un firme de adoquines, ese era el lugar indicado para reventar la carrera.

El fin de semana de la prueba miles de aficionados italianos se desplazaron hasta Lugano. Acamparon a lo largo del circuito y muchos de ellos tuvieron que dormir a la intemperie. Otros, con más suerte, lo hicieron en bares y en vestíbulos de los hoteles que permanecieron toda la noche abiertos. Comentaba en su crónica el Mundo Deportivo que los campos a lo largo del circuito daban la impresión de haber sido pisados por una plaga de langostas. La gente se hallaba sentada hasta en los tejados de las edificaciones cercanas y subida en los postes de telégrafos. La avalancha de gente había sido como una invasión sin precedentes y las autoridades tuvieron que pedir ayuda a militares y federales para poner tropas en torno al circuito.

70 ciclistas, entre ellos los españoles Bernardo Ruiz, Loroño, Trobat, Massip y Pedro Sant, tomaron la salida aquel 30 de agosto de 1953 en una mañana muy calurosa. Los primeros animadores de la carrera fueron el italiano Giancarlo Astrua y el jovencísimo ciclista luxemburgues de tan solo 20 años, Charly Gaul.

No es hasta la vuelta 12 cuando Coppi lanza su primer ataque y deja en cabeza un grupo con los principales favoritos al triunfo: Ockers, Geminiani, Defilippis, Fornara, Kubler y Bobet, entre otros. Al paso por la Crespera, en la siguiente vuelta, lanza un segundo ataque al que solo responde el belga Derycke. Faltaban ¡85 Km! para la meta.

A Coppi parecía no afectarle el calor y pasaba delante de los puestos de aprovisionamiento sin darles ni una ojeada, mientras otros corredores hacían frecuentes paradas.

Al término de la vuelta 14, a 60 Km de meta, la diferencia del duo de cabeza es de 2:37 sobre Vernajo, Gismondi y Ockers y de 4:03 sobre Bobet y Kubler.  En la penúltima vuelta Coppi destroza definitivamente a su compañero de fuga Derycke con un nuevo ataque en la Crespera. El belga se hunde tras haber seguido la rueda de Coppi durante 50 Km. En Manno, a 22 Km de meta, Coppi goza ya de una cómoda diferencia de 1:40 sobre el ciclista belga.

La campana que señala el comienzo de la última vuelta casi no pudo oírse a consecuencia del griterío de los tiffosi. Coppi continuó su paseo triunfal y se llevó por primera vez el Campeonato del Mundo de fondo en carretera. La ventaja sobre sus rivales fue escandalosa: 6:22 sobre Derycke, 7:33 sobre Stan Ockers, 9:12 sobre Gaul y 12:57 sobre el pelotón con los otros favoritos: Bobet, Geminiani y Kubler, entre otros. Bernardo Ruiz, Masip y Loroño entraron a 27:13. Sin duda fue una de las mayores gestas de la historia de los campeonatos del mundo.

El campeonato del mundo de Lugano de 1953 también pasó a la historia porque, tras finalizar la carrera, en los actos protocolarios de entrega de premios, Coppi apareció por primera vez en público con una señora que no era su esposa, la famosa Dama Bianca, un escándalo para la puritana sociedad italiana de aquella época.

Fotos: Flavio Comolli, Casa Coppi y Armando Bortolotti.

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